¿Quién no soñó alguna vez con darle un mordisco a la luna?. Esta es una historia de deseos que parecen a primera vista inalcanzables, pero que consiguen hacerse realidad gracias a la cooperación. Una ayuda mutua de la que son partícipes los más variados animales: la tortuga, el elefante, la jirafa, la cebra, el león... Hasta que, finalmente, el más pequeño de todos... Y así, este relato nos ofrece una poética moraleja que habla de generosidad, solidaridad y sueños compartidos; con una pizca de humor, la que aporta una luna sonriente, burlona y un poco saltarina.